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Todos los cabezones / El Cabezón 10

Homenaje a A. S. Neill

Homenaje a A.S. Neill SUMMERHILL Y LA EDUCACIÓN EN LIBERTAD Edgardo Rivera Martínez Hoy 17 de octubre se cumplen cien años del nacimiento de un hombre que tiene un lugar de especial importancia en la historia de la pedagogía. Se trata del escocés Alexander S. Neill, mundialmente conocido por el estupendo ensayo que fue la escuela de Summerhill. Conmemorar esa fecha es un deber para cuantos creemos en la factibilidad de una educación en libertad. Hijo de un maestro, asistió de niño a una escuela en que se alentaba, intuitivamente, la alegría. Tres años de profesor en un establecimiento tradicional no hicieron sino reforzar su temprana convicción de que la pedagogía autoritaria es un contrasentido y un fracaso. Las etapas subsiguientes de su trayectoria fueron la, estancia en Alemania, la Escuela Internacional de Dresde, la aventura educacional de Sontagberg. Una trayectoria que culminó en el largo experimento del internado de Summerhill, en Suffolk, fundado en 1927. No es fácil sintetizar las ideas de Neill, pues su formulación se hizo poco a poco, en sucesivos artículos y libros, así como enconferencias y en la práctica diaria. Sea como fuere, la piedra angular en que reposan es sin duda su convencimiento de que "la vida no es una asignatura, y la educación es vida". De aquélla se derivan la certeza de que el primer objetivo de la pedagogía es la autoexpresión en los niños, indesligable de una creciente toma de conciencia del sentido de la existencia. A partir de tales premisas tenía forzosamente que producirse la prevalencia de lo formativo sobre lo académico. Y tenía, asimismo, que instituirse un nuevo modelo de relación entre profesores y alumnos, articulada no ya en el respeto y el temor, sino en la amistad y la solidaridad. Y, sobre todo, la apertura a una progresiva autodeterminación de los niños, en tanto derecho furtíamental suyo y condición para efectiva realización personal y social. Una libertad entendida, por una parte, como un poder hacer todo lo que no perturbe a la libertad de los demás, y

como participación activa y democrática en el gobierno comunitario de la escuela. Todo ello orientado, finalmente, al logro de una felicidad activa y creadora. La resonancia de las concepciones de Neill, y los resultados logrados en la Escuela Internacional inspiraron el ensayo de Bertrand Russell en Beacon Hill, deseoso de corregir lo que estimaba ciertos excesos, según la fórmula de "ejercer la autoridad dentro de un espíritu de libertad". Inspiraron también las importantes experiencias educativas de Susan Isaacs, de la línea psicoanalítica kleiniana, muy consciente de la necesidad que sienten los niños pequeños d& orden y estabilidad. Se han adelantado, claro está, otras objeciones a la filosofía educativa de Summerhill. Erich Fromm. por ejemplo, sostuvo que se desdeñaba allí el valor de la comprensión intelectual del mundo, y se supravaloraba lo libidinal. Otros han aducido que esa desmedida libertad fomentaba un escesivo individualismo. Se ha dicho, asimismo, que tales métodos eran efectivos sobre todo en el caso de niños o adolescentes de carácter gregario o agresivo. Sin soslayar lo que hay o puede haber de fundado en tales reparos, es imposible negar, si es objetivo, las numerosas y muy positivas posibilidades, que han abierto A.S. Neill y Summerhill. Pensamos, en particular, en el espíritu de autenticidad, y de tolerancia que se inculcó con todo -éxito en los alumnos. Pensamos, así también, en el notable grado de respeto a la propia persona allí conseguido. Y tenemos en mente esa actitud natural ante el sexo, la autoridad y la vida, que distinguía a una gran mayoría de los niños y jóvenes que crecieron y se formaron en aquel colegio. En nuestro país las ¡deas de Summerhill han inspirado ese experimento educativo tan importante y único que es el Colegio de los Reyes Rojos, en Barranco, donde seguramente se recuerda muy bien que Summerhill fue, en definitiva, más que una escuela, toda una forma de vida.