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Todos los cabezones /
El Cabezón 10
MENCIONES HORROROSAS
 LA DECEPCIÓN/Miguel Rubio Esta historia, para mí muy triste, me la contó un anciano hace mucho tiempo, voy a transcribirla como él la relató: "Preocupado por la cultura y esas cosas, inculqué a mi hijo la necesidad de adquirir conocimientos. Con largas conversaciones pude convencerlo de que su felicidad dependía de las cosas que pudiera aprender. Sin sabiduría no eres nadie, le repetía diariamente. El pequeño, que me amaba mucho, dedicó sus horas al estudio, comprendió mis intenciones. Muy pronto, con esfuerzo y dedicación, llenó su mente con las letras y las ciencias. Descubrió también que yo era un ignorante. Y me despreció profundamente". |
 COMO UN PAJARO/Lilia Romero , Erase una vez, un flautista que intentaba tocar algo más que simples melodías. Trataba de imitar a los pájaros del bosque, pero no encontraba la manera de que lo confundieran con uno de ellos. Así que un buen día se puso a pensar y pensar sobre cómo podía parecerse a los pájaros. Descubrió que los pájaros tenían pico, así que tomó su flauta y se la puso al revés, de modo que el pico de la flauta pareciera suyo. Pero nada. Descubrió que todos los pájaros vivían en nidos, así que se subió al árbol más alto y construyó algo lo menos parecido a un nido, pero que a sus ojos sí era y se dedicó a esperar y a silbar. Pero nada. Por ultimo encontró lo que le pareció la solución. Todos los pájaros podían volar, así que fue al borde del acantilado, y con su "nido" y su flauta puesta al revés, se lanzó al vacío para volar. Y voló, y voló, y logró su sueño. Sólo que también se estrelló. |
 A LAS ESCONDIDAS/Constantino Carvallo La señora María está'en su rincón, oculta, calladita. Espera tranquila todo el día, nadie la puede ver, el ropero de grueso roble no deja pasar ni sus suspiros, nadie la escucha. Aguarda agazapada a la noche, escucha el ruido de los platos, la dulce cena, escucha las pisadas, seguro que la buscan, escucha los llantos, los golpes, las palabras tristes de la familia Arriaga. Ya oscuro, tarde, se despierta, camina despacito, abre la alacena, a hurtadillas, rapidito come lo que puede y vuelve a su rincón, tras el mueble inmenso. A veces llega más lejos, baja al sótano, a la lavandería, roba unas ropas, cualquier trapo, se despoja de los suyos, los esconde, se cambia. Mañana saldré dice, mañana gritaré ¡Aquí estoy!, habré ganado, la última, a la que no encontraron. Tranquila se duerme calientita, arropada. A la mañana siguiente le llegan las dudas, y sino soy la última, y si queda otro; acaso Venancio, o tal vez Jacinto, hace tiempo que no escucho sus voces. Y entonces decide quedarse, un día más, ella es buena, no quiere sólo salvarse, quiere salvar a todos sus compañeros. |
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