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Todos los cabezones /
El Cabezón 10
CUENTOS BREVES SEGUNDO GRADO
 SEGUNDO GRADO EL ASESINO/Coco Pinto Un día había un asesino y de su casa había salido a matar gente y matóa un señor y vinieron novecientos novena y nueve mil millones de policías en muchísimas patrullas. El asesino en su carro viejo. El carro del asesino era bien veloz y las patrullas también y el asesino mató cien policías y después mató un policía y después mató a todos los policías. |
 EL SEÑOR/Joaquín Vargas Había una vez un señor que estaba durmiendo y se despertó. |
 LA VACA Y EL PASTORCITO/Aleph Menacho Había una vez una vaca. La vaca tenía un dueño. El dueño le sacaba leche y el dueño con su balde le sacaba mucha leche. Un día vino un toro y la vaca se casó con el toro y nueve días después le salieron hijos. Los hijos crecieron y crecieron más y más. El dueño se dio cuenta de todo esto y vivieron felices. |
 UNA PATADA/Taryn Cheé Un día que un burro, que era de un señor, se escapó y yo lo agarré y el burro me pateó. |
 LOS GUERREROS DE LA NOCHE/Mario Salinas, 50 grado Había dos guerreros que en el bosque peleaban bajo la tuna llena. Se escuchaba el relincho de sus caballos que huyeron asustados por el sonido de sus espadas. Al terminar esa lucha, uno de los guerreros llega bañadoen sangre, por la herida que le hizo el otro. Al final, el que llegó herido murió de una llaga en la cara y desde entonces ya no hay más guerra en ese pueblo. |
 LA ARAÑA/Kike Eslava, 6o grado " Una araña camina en mi casa, de pronto la pisan. Luego la bota con una escobilla y se la lleva el viento, lejos, como una ceniza. |
 CARNE DE CAMELLO/Jorge Muñiz, lo de media En un pueblo vivía un señor que tenía un perro que comía carne de camello, pero se le había terminado y se enteró, por suerte, que había un colegio en Barranco donde estudiaba Carlos y que le decían camello. Fue el colegio y con engaños lo llevó a su casa, al verlo el perro se abalanzó y de un solo bocado se la tragó... al perro. |
 ASCO ABSOLUTO/Isabel Agreda, 1o de Media Una vez fui a la casa de Cecilia y pensé: Pobre, vivir en una casa así, de brujas, yo me moría de miedo, los muebles antiquísimos, telarañas de esas que se le pegan, había por todos Jos rincones; las puertas chirriaban espantosamente y tenía ella además de todo, tres gatos, los gatos más horribles que había visto en mi vida, sinceramente espantosos y encima ella acostumbraba a cenar con ellos. Yo a ésta casa no vuelvo ni pagada, (pensé). La visité, pero esta vez fue la ultima. Había ¡do porque me habían invitado a comer. r»'"1 Llegó la hora. Le pedí que por favor rompiese la costumbre de comer con sus animalitos que me aterrorizaban. Y me dijo: "No te preocupes que ya están muertos"!!! De pronto se escuchó una campana, era el mayordomo que entraba a servirnos la comida, puso una fuente sobre la mesa y levantó la tapa y AGGG!!! Ahí estaban los gatos, muertos o vivos quizá, no sé, estaban completamente abiertos con una salsa de sangre que los condimentaban. Esos ojos que me miraban fijamente estaban ahí. Más que alimento, parecíanquerer oevorarme. |
 UNA GUERRA JUNTO AL. RIO/Ána María Fajardo, 1o de Media Son las cuatro de la tarde, ya se acerca la hora, estoy un poco nervioso porque es la primera vez que voy a participar en algo así. Salgo de mi casa, camino cada vez más rápido. Me tiemblan las manos porque llevo una pistola bien cargada. Al fin llego. Me dijeron que iba a ser junto al río para que nadie viera nada. Cuando llegué, ahí me esperaban. Saqué la pistola. Comensé a sudar, me temblaban las piernas. Me escondí detrás de una roca y apunté bien: le cayó en la espalda a uno de ellos. Cuando acabé con todos regresé a mi casa. Agotado aún, con el escalofrío en el pecho, pasé al lado de mi madre que me dijo: ¡Si sigues jugando con agua te vas a resfriar! |
 EQUIVOCACION/Magaly Pinto, 1o de Media Iba yo en un micro pensando en el reloj que pertenecía a una amiga que al ir a mi casa lo dejó olvidado. Iba a su casa para conversar y devolverle su reloj. De pronto quise ver la hora, pero el reloj ya no estaba en mi muñeca. Me fijé en el sujeto que estaba a mi lado itenía un.aspecto extraño y sospechoso!, sin pensarlo más saqué un largo y puntiagudo lapicero y con tono duro y amanezador le dije: ¡Ponga el reloj en mi bolso!, el tipo obedeció asombrado. Cuando llegué a mi destino y le iba contar a mi amiga, en ese momento un sudor helado me atravesó la frente y palidecí: —Magaly, acaban de telefonear de tu casa, dijeron que mi reloj aún está allá. |
 Pablo Gal ín 1o de Media El estaba en el mar. Boca arriba. Aproximadamente a una milla de la orilla. No sabía por qué. Además tenía un herida viva en. el muslo. El hombre pensó: ojalá que no hallan tiburones porque si me ven me comen. Y al mismo tiempo que lo dijo. .. Ni con poto quedó el hombre. |
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