página principalcontáctenosmapa del web

Educarnos Hoy
El Cabezón
Producción Musical
 
 
 

directorio

buscar

revisa tu correo

inicialprimariasecundaria
presentacióndeportesdiario educarbibliotecaadministraciónpadres de familiaex-alumnos


Todos los cabezones / El Cabezón 10

texto

ME GUSTARIA REUNIRME A COMER UNAS CUANTAS MANDARINAS CON TODOS USTEDES Jorge Díaz Herrera tiene también en sus bigotazos la cordialidad y la ternura de las pequeñas morsas, que alegremente nadan en las aguas de la fantasía y van y vienen a las islas, cuando el sol se oculta. Nos regaló de su alforja, en uno de sus viajes, un cuento que todavía nadie conocía; nos dejó, además, un manojo de cartas de res; puesta a algunos de sus viejos amigos del tercer grado.

Flori: ... un favor: hágales llegar a sus alumnos estas cartas mías. Dígales que las fui escribiendo al tiempo qué iba leyendo cada una de las suyas. 'Dígales también que en sus letras he rejuvenecí do más de lo que Siempre me siento ser y que espero repetir cuando ya llegue a olvidar la cuenta de mis años. Dentro de unos días estaré en París. De ahí le enviaré a usted y a sus alumnos algunas postales. Y a mi vuelta, si es que vuelvo, como tiene que ser, me gustaría reunirme a comer unas cuantas mandarinas con todos ustedes.

Alejandra Alayza: Una vez tres prisioneros tuvieron sueños muy diferentes. El primero soñó que navegaba en un velero azul. El segundo soñó que comía las más jugosas y dulces manzanas de un huerto. El tercero soñó que estaba prisionero. ¡Qué terrible pesadilla! César Vallejo hubiera dicho: "y el dolor es el dolor 2 veces". Para mí escribiros huir del terror. iMunca pidas a un prisionero que fugue por la ventana de su celda para retornar a ella por la puerta.

Emiliano Maletta: Tienes el nombre de un héroe que admiro mucho. Siempre encuentro que una persona es muy original por el solo hecho de llamarse Emiliano. Sí. Mis cuentos a veces son melancólicos. Todas las cosas lucen el color de los lugares de donde vienen. Y mis cuentos vienen por un camino largo, largo al principio del cual siempre veo a un niño haciendo ademanes como si se despidiera.

La palabra CARLA me sugiere el rumor de las piedrecitas que llevan en su trotamundar los ríos tranquilos. Además, tu poema me da por hacerme pensar en un niña que, paraguas sin abrir bajo el brazo, va cantando mientras salta de una vereda sobre la que cae la lluvia a otra sobre la que cae el sol. Bienvenida la lluvia y bienvenido el sol, si nos traen algún poema.

Elisenda Estrems: Tienes y no creo equivocarme, el temple de las heroínas que viven en las leyendas antiguas. ¿Por qué digo esto? Pues porque dije: "voy a escribir lo que se me venga a la cabeza a I pronunciar las palabras Elisenda Estrems". Y, por supuesto, pronuncié bien claro tu nombre. Ahora digo: "es un nombre como para sacarse al sombrero". Con e) sombrero en la mano,