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Dorothy H.Cohen
Para el adulto común, la ciencia es un curso de detalles memorizados: los nombres de los sistemas solares, los nombres de piedras y minerales, los nombres de los elementos, la colocación de los órganos del cuerpo. Pero memorizar nombres no es la esencia del aprendizaje científico. Con una buena dirección, la información táctica espontáneamente recabada por los niños en el proceso natural de observar, explorar y experimentar se dirige al reconocimiento de la repetición de los fenómenos y una captación de los principios que intervienen. Una terminología correcta y precisa, añadida a esta experiencia básica, hace posibles la discusión, las preguntas y los planes para nuevos estudios, conduciendo inevitablemente a la extensión del conocimiento.
Los niños a quienes se permite experimentar y de manera segura aprenden las propiedades de materiales tan variados como la arena, el agua o los imanes; la función de las poleas, del plano inclinado o del péndulo, o cambios de materiales naturales o hechos por el hombre, como la oxidación del centro de una manzana, o los efectos del agua o del fuego sobre el papel. Y todos éstos son conceptos científicos auténticos. Los niños observan el ciclo vital en un animal pequeño y cobran una conciencia del ciclo vital como ley natural. Comparando sus propios cuerpos y su conducta con los de los animales, fortalecen su conocimiento de ellos mismos, de la vida animal y de las relaciones que hay entre el hombre y el mundo animal. Hay mucho que aprender antes de pasar a los libros.
*DOROTHY H. COHEN..."Como aprenden los niños"
Fondo de Cultura Económica. México, 1997
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